El hábito no hace al monje ni el mandil a la camarera. Y como decía mi abuela: "Què sap el gat de fer culleres si no ha estat mai cullerer?" No, no le puedes pedir a un gato que sepa hacer cucharas porque jamás se ha dedicado a tal menester. Tampoco podían pedirle a una servidora convertirse de la noche a la mañana en una eficiente y profesional camarera.No sé porqué entré a trabajar en aquel restaurante francés tan refinado y que para más señas estaba en el interior de un conocido museo inglés.Bien, sí, por enchufismo.
Si Uri Geller podía doblar cucharas, yo era capaz de hacer volar tenedores
Confieso que yo jamás había trabajado en el mundo de la hostelería.Y claro, pasó lo que pasó. Era mi tercer día en el puesto.Querían entrenarme - ¡agarraos! - como sommelier (¡A mí!¡Que no me gustan ni entiendo de vinos!) pero al comprobar lo verde que estaba (¡No sabía ni abrir una botella!) decidieron ir enseñándome poco a poco y que me encargara de momento de las tareas más sencillas como repartir el pan y retirar platos.¡Cómo pesaban los dichosos platos! Quise hacerme la profesional y coger varios platos a la vez de una mesa en la que estaban charlando animadamente un grupo de señoras de mediana edad.¡Aquello era lo más parecido que he hecho a levantar pesas! ¡Ánimo Gen, que tu puedes! Pero al agarrar el último plato ocurrió la tragedia: un tenedor salió disparado y se metió dentro de la blusa de una de las comensales. Y ahí me tenéis, más roja o más bien más granate que mi uniforme, tratando de pescar con mis deditos el escurridizo cubierto de la espalda de la señora que continuaba conversando con sus amigas y que parecía no percatarse de que estaba protagonizando involuntariamente un gag cómico. Flema británica o compasión por la novata; el caso es que rescaté el tenedor y nadie dijo nada ni hizo la menor mueca. Dudo mucho de que la señora no notara el frío metal del tenedor en la espalda ni de que ninguna de sus compañeras me viera hurgando en su cogote. Quien si debió observarme fue mi jefe - o los vigilantes del museo (¡menudos eran!) - porque a los dos días me pusieron de recepcionista. Allí al menos no podía tratar a los clientes como muñecos del juego "Operación".
Uri Geller could bend spoons but I was able to make forks fly.
The habit doesn´t make the monk and the apron doesn´t make the waitress, either.Some years ago I got a job as a waitress at a very posh French restaurant. I confess that I didn´t have any experience and well, it had to happen...On my third day when I was clearing a table, a fork slipped inside a customer´s blouse and I had to retrieve it from her back as I could.I felt like being on a hidden camera show. It was very embarrassing but the lady seemed not to notice the cold metal touching her skin.I suppose she did but she said nothing for compassion towards me; a girl that was too scared of getting the sack. And you know, I kept my job, well, not exactly. Two days later they decided that I would make a good receptionist. They wanted to be sure that I wouldn´t treat a customer like a "Cavity Sam" anymore.
Showing posts with label ties. Show all posts
Showing posts with label ties. Show all posts
Tuesday, February 4, 2014
Saturday, September 10, 2011
Never say never
He aquí algunas cosas que no me gustan: las gafas de aviador, las botas blancas ( veo en muchos blogs de moda que hay unanimidad al respecto ) y las corbatas para mujer. Sobre las botas tengo una opinión muy clara; de lo demás, bueno, quien sabe... Hace poco tiempo decía que no me gustaban las calaveras...
Subscribe to:
Posts (Atom)