Sunday, November 8, 2015

Mascarilla verde rana

Viajar me alela, es un hecho. Allá donde voy camino con espíritu de Campanilla, saltarina y feliz como si hubiese descubierto el País de Nunca Jamás o la tumba de Cleopatra. Por eso hago cosas tontas y me pasan cosas tontas como  aquel día que paseaba por una zona posh de Madrid y agarré casi por inercia el sobrecito que me ofrecía una sonriente señora vestida de negro. Como pez que muerde el anzuelo me encontré ,sin saber cómo, subida a un taburete frente a un enorme espejo y una ristra de atractivos botes nacarados y dorados. Antes de que reaccionara, la dama de negro ya me había aplicado una muestra de peeling en la muñeca y empezaba a embadurnarme la parte mejilla izquierda.¡Ay,no, adiós maquillaje! "¿Cuidas tu piel?" ; "Bueno, siempre  me desmaquillo por la noche y uso hidratante a diario, nada especial"; "¿Usas la misma crema para toda la cara? Deberías utilizar una especial para el entorno de ojos, sino te salen granitos,¿ves?" La señora va literalmente al grano y me unta otro potingue de delicado aroma para prevenir las ojeras y le sigue otro para evitar la aparición de bolsas. ¿Bolsas? ¡¿Qué bolsas?! Al otro lado veo a una chica rubia que parece haber sucumbido al mismo proceso hipnotizador; sentada, inmóvil como si estuviera posando para un pintor. No puedo negar que la experiencia está resultando agradable. Todos esos "potis" suaves,frescos y perfumados distribuidos en mi rostro por manos expertas son de lo más relajante."A partir de los 25 la piel ya no produce la misma cantidad de colágeno. Por eso es importante; de los 25 a los 30 (que es la edad que debes tener) usar productos que lo contengan". La pobre debe ver menos que un topo si piensa que estoy en esta franja de edad. No, seguro que no. Es sólo una táctica de marketing.Quitarme años a posta para halagar mi ego y que le termine comprando alguno de los productos. Ahora, ahora empiezo a despertar. "¿De dónde eres?"; "De Barcelona"; "Pues si estás mucho por Madrid deberás empezar a cuidar tu piel en serio porque tu epidermis está acostumbrada a la humedad de Barcelona y aquí se te secará en cuatro días" Dada la voz de alarma, saca la tarta, la crema estrella, la más milagrosa de todas. "Es una promoción especial. Dos por 120€. El precio normal de cada una de ellas es de 150€" ¿¿¿Qué??? What??? ¿Hago yo cara de gastarme eso por un potingue? ¿Qué no le he dicho que soy de Barcelona? Ahora viene la parte difícil, decir no. De Campanilla paso a ser Pinocho y le comento que hace poco adquirí otra crema y que preferiría terminarla antes de empezar con otra. La señora comienza a ponerse pesada. "¿Pero por qué no te las llevas ahora y aprovechas la promoción? Las cremas tardan mucho en caducar?"; "Ahora no llevo suficiente dinero pero me lo pensaré.Si es tan amable de darme una tarjeta de contacto le llamaré para concertar cita para hacerme el peeling. No, no me de hora de momento porque tengo la agenda muy complicada" No si voy a terminar creyéndome ser alguien importante... La princesa sale lo más elegantemente que puede del salón de belleza y calle tras calle prosigue,sin darse cuenta, su metamorfosis en rana.
                                                       

Tuesday, October 27, 2015

Yo fui teleoperadora

Y no me avergüenzo de ello aunque debería pedir perdón por haber chafado la siesta, puesto de los nervios o alarmado a más de uno. Era verano y necesitaba urgentemente un trabajo de media jornada y lo primero que encontré fue un puesto como telemarketer en un call center en horario de tarde. Mis víctimas eran ciudadanos de Andalucía, Madrid, Baleares y Barcelona, todos clientes de una conocida entidad bancaria a los que tenía que intentar vender una tarjeta de crédito. El hecho de ser ya clientes facilitaba las cosas. Por lo menos me escuchaban al inicio de la conversación. "¿Llamas del banco?¿¿Qué ha pasado??"; "¡No me digas que vuelvo a estar en números rojos!";"Ya que llamas, ¿me podrías decir si me han ingresado ya la nómina?" Por supuesto yo no tenía acceso a los extractos de las cuentas pero eso no lo sabían, tampoco me llamaba Anna Pou * (en telemarketing es común utilizar un nombre ficticio) ni trabajaba en la sede central del banco pero se trataba de que lo creyeran.

"No importa que emplees 15 o 20 minutos hablando con un cliente si al final consigues venderle la tarjeta" decía la supervisora. Yo lo primero lo cumplía a rajatabla, lo segundo, no siempre.A veces me encontraba con personas mayores que se sentían solas y tenían muchas ganas de hablar. Un jubilado de Jaén me dio una charla sobre el cultivo de los olivos y el proceso de extracción del aceite. Una granadina setentañera me habló con añoranza de los años que había vivido en Barcelona y de lo difícil que le resultaba adaptarse de nuevo a la vida en un pequeño pueblo. En ocasiones las historias eran dramáticas.Una abogada me confesó estar sufriendo mal trato psicológico por parte de su marido desde hacía años. En casos como ése y como de empatía voy sobrada, a dios gracias, dejaba de ser vendedora para ser voluntaria del teléfono de la esperanza. Por supuesto también tuve que morderme la lengua - y mucho - en determinados momentos. "No entiendo porqué llama preguntando por mi mujer cuando el cabeza de familia soy yo.Con el único con quién tiene que hablar es conmigo" respondía airado el gañán de turno. "Señor, pregunto por su esposa  porque el banco ha decidido ofrecerle A ELLA, A SU NOMBRE una tarjeta de crédito con unas condiciones muy ventajosas"; "¿A mi mujer? ¡No lo entiendo! ¡Si mi mujer pinta menos que un perro en misa!" Desgraciadamente también me topaba con mujeres que me decían - y con orgullo : "No, no, no, yo no quiero tomar ninguna decisión sin el permiso de mi marido". También di con alguno que quería convertir una llamada de telemarketing en una suerte de speed dating "Tengo 23 años, soy moreno y de ojos verdes". Criaturita. La experiencia más surrealista me la proporcionó un señor con el que nada más empezar a hablar me espetó que le encantaba el acento catalán, (¿Eh? ¿Éste quién es?¿Un gracioso? ¿Se está quedando cominigo?) Yo,Anna Pou, muy profesional, hice como si nada y seguí con el guión marcado pero, oh,oh; a medida que hablaba notaba como la respiración de mi interlocutor se volvía entrecortada y respondía mecánicamente a mis preguntas con monosílabos. Yo estaba muerta de vergüenza leyéndole el contrato (le vendí la tarjeta, naturalmente); quién iba a imaginar que un documento bancario fuera tan porno, y me apresuré a finalizar la llamada. Lo que se oyó al otro lado de la línea lo dejo a la imaginación de cada uno. Por otra parte también estaban las señoras celosas que desconfiaban de que una extraña llamara a casa preguntando por su marido. "Soy su mujer. ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres? Lo que tengas que decir me lo dices a mi"; "Oye, tu no serás la del puente aéreo"- ésa debía ser sin duda la esposa del salido de antes. Muchas, demasiadas anécdotas para un sólo mes de trabajo. Os podéis imaginar qué alivio sentí cuando por fin colgué los cascos...
*Anna Pou en realidad no era mi seudónimo

Saturday, September 26, 2015

Imagine there´s no countries...

It isn´t hard to do...
Ya de niña,cuando ni la entendía, la adoraba y con los años he seguido adorándola a pesar de que eso de "A brotherhood of man, Imagine all the people sharing all the world" desconcierta mi corazoncito feminista y animalista. ¿Brotherhood of man? ¿Dónde estamos las mujeres en ese mundo utópico que describe Imagine? ¿Y los animales? ¿Qué no compartiríamos también con ellos el planeta? ¿Por qué tengo que buscarle tres pies al gato? ¿Por qué siempre termino comprando cosas con gato? Una camiseta y un bolso artesanal de tela con un estampado muy cuqui de felinos negros son mis últimas adquisiciones.
Imagine no possessions, I wonder if you can... No, no puedo. Me temo que últimamente estoy tirando la casa por la ventana, señor Lennon...

Monday, September 14, 2015

Dedicado a Rompesuelas

#NoAlToroDeLaVega #RompeUnaLanza

Por aquí anduve el pasado sábado. Soy más difícil de encontrar que Wally:

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