Sunday, May 15, 2016

Toros de plastilina

"Antes de haceros la foto,cuéntale dónde estuviste esta mañana" dice Eileen sirviéndome una segunda taza de té. Bebo un sorbo de mi Earl Grey que quema como mil demonios, carraspeo,me enderezo en el sofá y con gran solemnidad anuncio: "Estuve en el Parlamento, en una concentración contra la caza del zorro". La estúpida sonrisa de beodo de William se borra al instante. Hasta su rostro enrojecido parece haber palidecido.Me mira con sus ojos acuosos y saltones que reflejan decepción y desconcierto. Eileen sonríe maliciosa. Su intervención me ha librado de las atenciones indeseadas de su ex-marido, un cincuentón calvo y barrigón que no hace más que mirarme las piernas y decirme tonterías. Pero ahora, oh , cielos, sabiendo lo ultra-conservador y malcarado que es temo que termine echando sapos por la boca. Bueno, él mismo parece un sapo, y que me perdonen todos los batracios."¿Por qué has ido a esa concentración? No lo entiendo"; "Estoy en contra del maltrato animal y creo que la caza del zorro es una práctica cruel que debe de ser abolida"; Los ojos simpsonianos de William parecen apunto de estallar. "¡Pero los españoles matan a los toros!"; "Si, por supuesto estoy también en contra de las corridas y lucho contra esta barbarie. Ya le digo que estoy en contra de cualquier crueldad hacia los animales". "¡Pero tu no eres británica! ¿Por qué te manifiestas en frente del Parlamento?" "Mire señor, con todos mis respetos,yo jamás me metería en la política de Gran Bretaña ni en la de ningún otro país democrático que no fuera el mío, dios me libre, pero cuando son temas que conciernen a los animales tengo, como ser humano, el deber moral de opinar y de trabajar para cambiar las cosas. Ninguna salvajada debería ampararse bajo el nombre de la tradición o la patria".
William resopla "¿Y tú? ¿Por qué no dices nada Eileen? ¿Qué opinas?" "Estoy con Gen. La caza del zorro, las corridas o la caza de la liebre en mi Irlanda natal son actividades crueles que deberían ser prohibidas"
William se levanta del sillón como un muñeco con muelle. "Eileen, creía que eras más educada. Buenas noches" Coge su abrigo y su casco de bobbie y se marcha enfurruñado. Está claro que me he quedado sin mi foto con un policía inglés.

Ni siquiera me ha dado tiempo a explicarle que he traido a Londres varios panfletos antitaurinos en inglés para que los turistas sepan antes de pisar España qué es realmente una corrida y no se dejen engañar por los tour operadores. Eileen se puso enferma cuando vio las fotos. A mi me pasó lo mismo cuando a los 14 o 15 años cayó en mis manos un folleto ilustrado con la imagen de un toro llorando y vomitando sangre. Recuerdo que lo guardé inmediatamente en un cajón que no fui capaz de volver a abrir durante días y eso que,por desgracia, habiendo nacido en España, son cosas a las que se supone que estás acostumbrada. Yo había visto fotos de corridas de toros desde muy pequeña. Mi tía tenía una caja llena de fotografías de personajes famosos: Frank Sinatra, Ava Gardner, Sara Montiel,...cortesía de unos parientes lejanos que se dedicaban al periodismo gráfico. En ella había también varios retratos de toreros porque el patriarca de la dinastía se había especializado en fotografía taurina. No llegué a conocerle pero si a sus hijos y nietos que solían visitar a mi abuela una o dos veces al año. Una vez, para impresionarles, hice con plastilina unos toros y unos toreros que mi abuela,orgullosa, expuso en la vitrina junto a la vajilla y cristalería fina para que las visitas pudieran contemplar el arte de su nieta de cuatro años. Eran horrorosos. De masa verde grisácea maloliente resultado de la mezcla de plastilina de varios colores. Los toros, que parecían más bien dinosaurios con cuernos,estaban decorados con palillos a modo de banderillas y los ojos estaban hechos con la punta de un lapicero. No era consciente de lo esperpentos que eran mis toreros, aunque no tardé en aprender que los de carne y hueso lo eran mucho más.
                                                                       Imagen: Gehva
A los siete u ocho años vi una corrida por televisión acompañada de mi abuela materna que me explicó paso a paso las torturas a las que se sometía a los toros antes de matarlos. No hubiera hecho falta que me lo contara; las imágenes hablaban por si solas. No entendía cómo mi madre y mi tía*, de jóvenes, habían podido asistir a un par de corridas; y qué decir de mi abuelo materno, republicano catalán aficionado a los toros. "Si te hubiera conocido seguro que le habrías hecho cambiar de opinión" dice mi madre que confía mucho en el poder de persuasión de los nietos. A mi abuela paterna si que le gustaban los toros pero,para no disgustarme bendita mujer, nunca los veía cuando venía a pasar una temporada en nuestra casa. Ojalá le hubiera preguntado qué opinaba sobre las corridas mi otro abuelo. Suponer que le agradaban porque era cordobés sería tan estúpido e injusto como decir que en Cataluña prohibimos los toros porque son un símbolo español. Su hijo, mi padre,bueno, lo suyo era harina de otro costal. No le interesaban las corridas pero defendía su existencia con argumentos tan fácilmente rebatibles como aquel de que la tauromaquia es necesaria para preservar la raza del toro de lidia. Le fastidiaba que fuera vegetariana y le sentó muy mal que estrenara mi mayoría de edad viajando a Madrid para participar en una manifestación antitaurina. Ahora que lo pienso, celebré muchos cumpleaños de mi primera juventud sujetando pancartas. Es lo que tiene haber nacido dos días después de San Isidro.
                                  Boletines antitaurinos publicados entre 1986 y 1994 por una asociación animalista zaragozana.  Imagen: Gen
Creo que las cosas más útiles que he hecho en esta vida han sido aprender idiomas y sobretodo luchar por aquellos que no tienen voz. Y lo seguiré haciendo. Ojalá la tauromaquia sea algún día sólo un recuerdo tan bochornoso y borroso como aquellos apestosos monigotes de plastilina.

*Ambas se pasaron al bando antitaurino. Mi madre, desde hace muchos años, es también vegetariana.

9 comments:

chema said...

sé de algún ultraderechista que defiende las corridas de toros llamándolas pomposamente 'la Fiesta', con mayúscula. lo consideran un símbolo de la españa de pandereta que defienden.
esas publicaciones que nos enseñas son de hace hasta treinta años, lo cual demuestra que ir en contra de los toros no es "una moda moderna que ha surgido ahora", como dicen los fachas.

Aivic said...

Yo estoy en contra, pero se lo difícil que será que desaparezcan por completo. Creo que una buena solución sería que esa tradición evolucionara, de tal forma de que pueda haber toros pero sin que se produzca maltrato animal. Me explico. Corridas de toros donde no se hiera al animal, solo se toree por un tiempo límitado (es decir sólo con el capote y sin que el animal se agote). Sin banderillas, ni lanzas ni espadas, o banderillas con velcro. Creo que sería una buena forma de llegar a un termino intermedio. ¿Qué opináis?

Geno said...

Está difícil la cosa porque aún no hace tantos años las corridas de toros eran consideradas, como dice Chema, la fiesta y hay gente que aún piensa así. Pero creo que se están logrando muchas pequeñas cosas que conseguirán ser algo grande. A mi no me gustan en absoluto y no entiendo como puede haber gente que disfrute viéndolas. Realmente me parece más grave y menos entendible lo del público que lo de los toreos

Gen said...

Chema, recuerdo que Jon Idígoras, dirigente de la desaparecida Herri Batasuna, fue novillero en su juventud, y alegaba que la mal llamada "fiesta de los toros" tenía su origen en tierras vascas y navarras. También se dice que Lluís Companys, Presidente de la Generalitat fusilado por el régimen franquista, era un gran aficionado a las corridas. Por desgracia, el gusto por este espectáculo cruento es compartido por gente de distinta ideología política aunque si que es verdad, como bien dices, que la ultra-derecha en general lo trata como el símbolo máximo de españolidad.

"No falta razón, que esta fiesta bruta
sólo ha quedado en España,
y no hay nación que una cosa
tan bárbara e inhumana
si no es España consienta."

Decía sobre las corridas de toros Félix Lope de Vega. Como vemos eso de ser antitaurino no es un invento de hace dos días ;)

Gen said...

Aivic, cuando empecé a introducirme en el movimiento de la defensa de los animales, los taurinos, los políticos y los medios de comunicación afines a la tauromaquia se burlaban de nosotros diciendo que nunca conseguiríamos nada o simplemente nos ignoraban. Han pasado los años y hemos obtenido grandes logros como la prohibición de las corridas en Cataluña (aunque aún persisten los vergonzosos "correbous") y cada vez que hay elecciones vemos como crecen el número de votos al partido antitaurino PACMA. Ahora los que están muy nerviosos son los taurinos y son ellos los que organizan manifestaciones para defender "lo suyo".
Es muy interesante y me gusta que plantees el tema de las corridas incruentas; una opción que miro con recelo pero que obviamente sería preferible al espectáculo tradicional pero parece que a ningún taurino le gusta la idea de eliminar la sangre y la muerte del toro. Os dejo aquí dos links que quizás os puedan interesar:
Un artículo de La Vanguardia en el que taurinos y antitaurinos opinan sobre la posibilidad de realizar corridas incruentas:
http://www.lavanguardia.com/vida/20091018/53806814138/la-propuesta-de-corridas-de-toros-incruentas-provoca-discrepancias.html
y la entrevista a un torero que abogaba por crear un espectáculo sin sangre:
http://www.addarevista.org/article/personajes/2/la-corrida-incruenta-ya-tiene-un-nombre-mariano-villaescusa/
¡Muchas gracias por vuestros comentarios!
Bss!

Gen said...

Geno, el día que se queden sin público y sin subvenciones, sobretodo sin ésto último, bye bye a las corridas.
¡Besos ,tocaya :)

Celia said...

Yo una vez vi una novillada y salí llorando.
Sin embargo he oído muchas veces que si desaparecen las corridas el toro se extinguirá y con él las dehesas. No lo sé. Yo propondría que no se matara al toro ni se le pusieran banderillas.
Besos

Gen said...

Celia, he escuchado muchos testimonios como el tuyo,de personas que dicen haber salido llorando de una plaza de toros.
El argumento de la supuesta extinción del llamado "toro de lidia" y de la conservación de las dehesas es un clásico entre los partidarios de las corridas. Hay un interesante informe elaborado por la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y el Maltrato Animal en el que se señala, entre otras cosas, que sólo el 9% de las dehesas albergan ganaderías de toros de lidia. Os dejo también el link por si le queréis echar un vistazo:
http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/empleo-fantasma-tauromaquia_6_411268901.html
Bss!

María Pilar Bernal Maya said...

yo también estoy en contra, faltaría más
kss
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