Me viene un flashback en el que me veo rodeada de tunos armados con sus laúdes, bandurrias y guitarras torturándome con una de sus insoportables canciones. A mis pies hay un muchacho rechoncho que se esfuerza por bailar en cuclillas mientras agita frenéticamente una pandereta adornada con cintas. Me mira fijamente a través de sus lentes de pantalla de televisor de tubo. Espera alguna señal positiva en mi rostro. Una sonrisa o tal vez que me una al baile. Yo estoy paralizada. No entiendo porque este grupo de señores con capa y mallas la han tomado conmigo. Soy sólo una niña que está de vacaciones con su familia. ¿Por qué han venido a perturbar la tranquilidad que se respira en un hotelito de montaña? ¿Por qué no se han limitado a "amenizar" el convite de boda que se celebra en el salón contiguo? Detesto ser el centro de atención.¡Déjenme en paz! Este pequeño trauma originará en mi una auténtica fobia de la que no sé si estoy del todo curada porque hace siglos que no me tropiezo - dios no lo quiera - con una tuna.
Otra "pequeña fobia" mía son los zepelines. Me aterran por una pesadilla que tuve de niña en la que uno de estos monstruos aéreos ardía en llamas en pleno vuelo nocturno. Ahora quieren resucitar los dirigibles como transporte de mercancías. Necesito terapia urgente. No quiero alzar un día la vista al cielo y ¡¡¡Aaarrrggghhh!!! Empezaré recordando a mi primera gata Isis que cuando engordó la llamaba cariñosamente "Zepelina".
¿Y vosotr@s?¿Cual es vuestra fobia más curiosa?
Wednesday, April 13, 2016
Tuesday, April 12, 2016
Thursday, April 7, 2016
La chica que nunca existió
Mira a la cámara con desagrado. Está incómoda y es algo difícil de comprender teniendo detrás suyo un idílico bosque escandinavo. Lleva un top de macramé de color marfil y unos pitillos negros muy ceñidos que resaltan sus largas piernas.Su corta melena rizada y su piel se funden con el top en monocromática armonía. Sus facciones son menudas. Es bonita y el no ser consciente de su belleza la hace todavía más atractiva. Posa algo encorvada,con una mano en la cintura y la cabeza ligeramente girada a la derecha con una expresión de "hazme la foto de una puñetera vez". Es Karen, una de mis amigas por correspondencia. Es alemana, de madre finlandesa. Tiene 22 años, ama la poesía, los gatos y Londres. Se ha graduado en diseño de moda pero ahora, dice, está estudiando literatura. Leyendo sus cartas, que escribe en un perfecto y rico inglés (muy superior al de algunos de mis British penpals) compruebo que es una persona muy inteligente. Disfruto intercambiando impresiones con ella sobre los más variopintos temas y a juzgar por la regularidad y extensión de sus cartas, yo no debo de resultarle tampoco aburrida. Un día me envía un pequeño paquete. Es un libro de poemas de varios autores entre los que figura ella. Me impresiona su poesía y agradezco que haya compartido su arte conmigo. Me comenta que tiene planeado viajar a Inglaterra en breve. Yo estoy a punto de partir a Londres y le doy mi nueva dirección.
Mencionamos la posibilidad de quedar algún día para conocernos. Puede ser divertido.
Una vez en la capital del Támesis tengo tiempo para todo menos para mis amigos por correspondencia. Es normal. Lo mismo le ocurre a Karen. En la única carta que me envía desde Buckinghamshire comenta que ha iniciado una relación con Ian, su viejo amigo inglés, y se está planteando mudarse allí definitivamente.Por entonces yo estoy viviendo mis años nómadas: seis meses en Londres, seis meses en Barcelona,etc. Tengo prácticamente aparcada la afición de escribir cartas. Conservo algunos de mis penfriends pero hemos sustituido las cuartillas y los sobres por el e-mail. En unas navidades en Barcelona me llega una carta de Karen. Ha cambiado de casa y de ciudad pero sigue viviendo en Alemania. Me confiesa algo terrible. De niña sufrió abusos sexuales por parte de su padre y hasta ahora no ha tenido el valor suficiente para romper toda relación con él. Aparte de ser un asqueroso pederasta es un sádico que disfruta torturando y matando animales. Karen me cuenta, obviando detalles escabrosos, que a los siete años fue testigo de cómo su padre asesinaba a su gato. Dice que ha dejado a Ian. Lo vivido en su infancia le impide confiar en los hombres. Ha empezado a acudir a un psicólogo y la animo a seguir con la terapia. En el siguiente año le escribo un par de cartas que no contesta. No vuelvo a tener noticias de ella.
Apenas recibo ahora correspondencia. Todo son correos electrónicos. Encontrar una carta personal en el buzón es todo un acontecimiento. Qué bonito sobre de angelitos. Muy apropiado para un mes de Diciembre.La carta la remite Keith. ¿Keith? La letra me parece familiar pero no conozco a ningún Keith. Buf, no quiero más amigos por correspondencia, gracias. Abro la carta sin mucho entusiamo y al empezar a leerla veo que se trata de alguien con quien ya he tenido contacto porque se disculpa por la tardanza en responder a mis misivas. "Desde que he conseguido liberarme de todas las cargas del pasado, mi personalidad ha dado un giro de 180 grados. Tengo más autoestima, energía y paz interior. Mi metamorfosis está alcanzando nuevas dimensiones porque he descubierto, o debería decir que he admitido, que soy transexual. Como podrás ver en el remitente he cambiado mi nombre. A partir de ahora llámame Keith.
Karen ya no existe".
Me explica que a mucha gente de su alrededor le cuesta aceptar su nueva identidad y se siente dolido por la reacción negativa de tres de sus mejores amigas.Sólo espera que yo no me sienta engañada. ¿Engañada?¿ Pero por qué? Sigue siendo la misma persona de antes pero más libre porque ya no tiene que fingir ser lo que nunca ha sido."Ni puedo imaginarme lo mucho que habrás sufrido" Le felicito por su valentía y decisión y le agradezco su confianza. Me cuenta que participa en dos grupos de autoayuda; uno de víctimas de pederastas y otro de personas transexuales, cuyo apoyo le está resultando muy valioso. Dice que un día salió de casa con bigote y barba postiza y le encantó comprobar que podía pasar perfectamente como un hombre. Ahora viste con ropa masculina y ha empezado un tratamiento hormonal."Todas esas normas sobre cómo deberían ser y comportarse los hombres y las mujeres son tan estúpidas y restrictivas.¿Cómo se supone que debo comportarme como hombre? ¿Por qué no pueden seguir gustándome el punto de cruz y los peluches?" No puedo estar más de acuerdo con él.
Tienen que pasar doce meses para volver a saber de Keith. Ha cambiado, otra vez, de domicilio. Ahora vive en una ciudad más grande. Ha alquilado un pequeño apartamento con jardín. "Lástima que no me permiten tener gatos." Se ha hecho amigo de una pareja gay que vive en el mismo bloque. "Soy casi como un hijo para ellos.Me han invitado a pasar el día de Navidad en su casa. Les estoy preparando algunos dulces". No quiere volver a saber nada de su madre. "Fue testigo de los abusos a los que me sometió mi padre y no hizo nada. Para ella era más importante no sacrificar su acomodado nivel de vida" Me informa de que está planeando denunciar a su progenitor. Quiere justicia. Sabe que su familia entera le dará la espalda cuando se haga pública la denuncia pero qué más da si a ésto no se le puede llamar familia... Todos los psicólogos con los que ha hablado le han dicho que es muy poco probable que individuos como su padre cesen sin más sus repugnantes y sádicas actividades, por lo que está decidido a llevarle a los tribunales y a meterlo entre rejas. "Quién sabe lo que puede esta haciendo ahora...Quizás compra animales para martirizarlos y matarlos.No quiero que haga sufrir a nadie más. He consultado con una abogada y me dice que tengo muchas posibilidades de ganar el caso".
Ha logrado el cambio legal de su nombre,sigue con las hormonas y espera que su seguro de salud corra también con los gastos de quirófano. Su voz ha cambiado, tiene más músculos y vello. "Lástima que mi problema con el acné ha empeorado". Me adjunta una foto de carné. Cabello corto rubio oscuro, rostro alargado y sosteniendo la mirada a la cámara. No queda ningún rastro de Karen. Se lamenta de que mucha gente lo tome por un muchacho adolescente. "Dentro de uno años te alegrarás de aparentar menos edad, créeme" le digo.
Está grabando todo su proceso de cambio físico en vídeo y escribiendo un diario. Una cadena de televisión se muestra interesada en realizar un documental al respecto.
Nuevo año, nuevo mes de Diciembre y nueva epístola de Keith. Hace justo una semana que se ha sometido a una intervención quirúrgica en la que le han extirpado ambos pechos. Ha perdido mucha sangre, debe llevar todavía un apretado corsé y el enorme dolor no ha remitido pero aún así se siente feliz. "¡Un paso más!" A finales de Enero llegará otra operación: eliminar útero y ovarios. Yo casi me mareo al leerlo pero me siento feliz por él. Me envía una nueva foto en la que aparece con Erik, su nuevo novio. Es un señor mucho más mayor que Keith. Se le ve una persona agradable,tranquila. Transmite buenas vibraciones. Rodea cariñosamente con su brazo a Keith y éste luce una enorme y satisfecha sonrisa. Se le ve despreocupado, feliz. Me alegro mucho. Se lo merece.Esta fue la última carta de Keith. No recuerdo quién dejó de escribir a quién. Qué importa. Espero y confío en que la vida haya tratado por fin bien a Keith.
Mencionamos la posibilidad de quedar algún día para conocernos. Puede ser divertido.
Una vez en la capital del Támesis tengo tiempo para todo menos para mis amigos por correspondencia. Es normal. Lo mismo le ocurre a Karen. En la única carta que me envía desde Buckinghamshire comenta que ha iniciado una relación con Ian, su viejo amigo inglés, y se está planteando mudarse allí definitivamente.Por entonces yo estoy viviendo mis años nómadas: seis meses en Londres, seis meses en Barcelona,etc. Tengo prácticamente aparcada la afición de escribir cartas. Conservo algunos de mis penfriends pero hemos sustituido las cuartillas y los sobres por el e-mail. En unas navidades en Barcelona me llega una carta de Karen. Ha cambiado de casa y de ciudad pero sigue viviendo en Alemania. Me confiesa algo terrible. De niña sufrió abusos sexuales por parte de su padre y hasta ahora no ha tenido el valor suficiente para romper toda relación con él. Aparte de ser un asqueroso pederasta es un sádico que disfruta torturando y matando animales. Karen me cuenta, obviando detalles escabrosos, que a los siete años fue testigo de cómo su padre asesinaba a su gato. Dice que ha dejado a Ian. Lo vivido en su infancia le impide confiar en los hombres. Ha empezado a acudir a un psicólogo y la animo a seguir con la terapia. En el siguiente año le escribo un par de cartas que no contesta. No vuelvo a tener noticias de ella.
Apenas recibo ahora correspondencia. Todo son correos electrónicos. Encontrar una carta personal en el buzón es todo un acontecimiento. Qué bonito sobre de angelitos. Muy apropiado para un mes de Diciembre.La carta la remite Keith. ¿Keith? La letra me parece familiar pero no conozco a ningún Keith. Buf, no quiero más amigos por correspondencia, gracias. Abro la carta sin mucho entusiamo y al empezar a leerla veo que se trata de alguien con quien ya he tenido contacto porque se disculpa por la tardanza en responder a mis misivas. "Desde que he conseguido liberarme de todas las cargas del pasado, mi personalidad ha dado un giro de 180 grados. Tengo más autoestima, energía y paz interior. Mi metamorfosis está alcanzando nuevas dimensiones porque he descubierto, o debería decir que he admitido, que soy transexual. Como podrás ver en el remitente he cambiado mi nombre. A partir de ahora llámame Keith.
Karen ya no existe".
Me explica que a mucha gente de su alrededor le cuesta aceptar su nueva identidad y se siente dolido por la reacción negativa de tres de sus mejores amigas.Sólo espera que yo no me sienta engañada. ¿Engañada?¿ Pero por qué? Sigue siendo la misma persona de antes pero más libre porque ya no tiene que fingir ser lo que nunca ha sido."Ni puedo imaginarme lo mucho que habrás sufrido" Le felicito por su valentía y decisión y le agradezco su confianza. Me cuenta que participa en dos grupos de autoayuda; uno de víctimas de pederastas y otro de personas transexuales, cuyo apoyo le está resultando muy valioso. Dice que un día salió de casa con bigote y barba postiza y le encantó comprobar que podía pasar perfectamente como un hombre. Ahora viste con ropa masculina y ha empezado un tratamiento hormonal."Todas esas normas sobre cómo deberían ser y comportarse los hombres y las mujeres son tan estúpidas y restrictivas.¿Cómo se supone que debo comportarme como hombre? ¿Por qué no pueden seguir gustándome el punto de cruz y los peluches?" No puedo estar más de acuerdo con él.
Tienen que pasar doce meses para volver a saber de Keith. Ha cambiado, otra vez, de domicilio. Ahora vive en una ciudad más grande. Ha alquilado un pequeño apartamento con jardín. "Lástima que no me permiten tener gatos." Se ha hecho amigo de una pareja gay que vive en el mismo bloque. "Soy casi como un hijo para ellos.Me han invitado a pasar el día de Navidad en su casa. Les estoy preparando algunos dulces". No quiere volver a saber nada de su madre. "Fue testigo de los abusos a los que me sometió mi padre y no hizo nada. Para ella era más importante no sacrificar su acomodado nivel de vida" Me informa de que está planeando denunciar a su progenitor. Quiere justicia. Sabe que su familia entera le dará la espalda cuando se haga pública la denuncia pero qué más da si a ésto no se le puede llamar familia... Todos los psicólogos con los que ha hablado le han dicho que es muy poco probable que individuos como su padre cesen sin más sus repugnantes y sádicas actividades, por lo que está decidido a llevarle a los tribunales y a meterlo entre rejas. "Quién sabe lo que puede esta haciendo ahora...Quizás compra animales para martirizarlos y matarlos.No quiero que haga sufrir a nadie más. He consultado con una abogada y me dice que tengo muchas posibilidades de ganar el caso".
Ha logrado el cambio legal de su nombre,sigue con las hormonas y espera que su seguro de salud corra también con los gastos de quirófano. Su voz ha cambiado, tiene más músculos y vello. "Lástima que mi problema con el acné ha empeorado". Me adjunta una foto de carné. Cabello corto rubio oscuro, rostro alargado y sosteniendo la mirada a la cámara. No queda ningún rastro de Karen. Se lamenta de que mucha gente lo tome por un muchacho adolescente. "Dentro de uno años te alegrarás de aparentar menos edad, créeme" le digo.
Está grabando todo su proceso de cambio físico en vídeo y escribiendo un diario. Una cadena de televisión se muestra interesada en realizar un documental al respecto.
Nuevo año, nuevo mes de Diciembre y nueva epístola de Keith. Hace justo una semana que se ha sometido a una intervención quirúrgica en la que le han extirpado ambos pechos. Ha perdido mucha sangre, debe llevar todavía un apretado corsé y el enorme dolor no ha remitido pero aún así se siente feliz. "¡Un paso más!" A finales de Enero llegará otra operación: eliminar útero y ovarios. Yo casi me mareo al leerlo pero me siento feliz por él. Me envía una nueva foto en la que aparece con Erik, su nuevo novio. Es un señor mucho más mayor que Keith. Se le ve una persona agradable,tranquila. Transmite buenas vibraciones. Rodea cariñosamente con su brazo a Keith y éste luce una enorme y satisfecha sonrisa. Se le ve despreocupado, feliz. Me alegro mucho. Se lo merece.Esta fue la última carta de Keith. No recuerdo quién dejó de escribir a quién. Qué importa. Espero y confío en que la vida haya tratado por fin bien a Keith.
Saturday, April 2, 2016
Cinco razones por las que me encanta Jane Goodall
1. Una mujer hecha a si misma: Por razones económicas, Jane no pudo acceder a la universidad tras finalizar el instituto y tuvo que conformarse con estudiar secretariado. Además de administrativa y mecanógrafa, trabajó una temporada como camarera para costearse el ansiado viaje a Kenya. Allí conoció al antropólogo y paleontólogo Louis S.B. Leakey, que impresionado por los elevados conocimientos que demuestra Goodall sobre fauna, decide contratarla como ayudante. Bravo por la tenacidad de Jane y las dotes como headhunter del Doctor Leakey, quien, afortunadamente, no padecía de titulitis... Años más tarde, cuando Goodall ya es conocida por sus estudios sobre los chimpancés, es admitida,pese a no disponer de una licenciatura previa, en la Universidad de Cambridge donde se doctorará en Etología.
2. En su casa de Londres conserva a Jubilee, el chimpancé de peluche que le regalaron sus padres cuando contaba con poco más de un año de edad: Qué puedo decir; yo todavía tengo,entre otros, a mi osito Homero,mi conejito Pinky y mi monito Amelio (¡Si,también! ¡Cómo Jane Goodall!).
Cheempo, un simpático peluche solidario con los chimpancés de África. Más información en www.janegoodall.es
3. Un modelo a seguir para las nuevas generaciones, para quienes ha impulsado el programa educativo Roots & Shoots
4. Como muchas grandes personas, es cercana,agradable,positiva y divertida. Inolvidable fue asistir a una de sus conferencias en la Universidad de Barcelona allá por la primavera del 2006. Cuando Goodall entró en la aula todo el mundo se alborotó y se formó tal enjambre humano a su alrededor que tardó varios minutos en llegar a la mesa. La gente la felicitaba, la fotografiaba,le pedía dedicatorias en los libros; y la veías allí, tan menuda y sencilla pero transmitiendo a la vez una inmensa fortaleza. Todos estábamos muy emocionados. Recuerdo especialmente a una chica que no tendría más de 18 años que rompió a llorar nada más verla, yo lo hice al escuchar las últimas palabras de su emotiva conferencia. Cerca de mi había un cámara de televisión y claro, el buen hombre aprovechó la oportunidad.(Gen, has salido en el telediario con unos lagrimones... No habíamos visto nada igual desde la Infanta Elena en la inauguración de las Olimpiadas de Barcelona).
5. "Yo no podría hacerlo" Durante la mencionada charla en Barcelona, Goodall nos contó una historia que me impactó y que permanecerá en mi memoria para siempre. En Sudáfrica existe una población escandalosamente elevada de perros sin hogar que malviven en las calles y que son capturados y sacrificados por las autoridades sin miramientos. En un viaje a Ciudad del Cabo, Goodall conoció a una niña de trece años que había decidido ayudar a estos desgraciados canes de la única manera que podía: dándoles amor. La muchacha iba a la perrera y pasaba quince minutos con cada perro antes de que lo sacrificaran. Los acariciaba, les hacía mimos, los abrazaba para que por lo menos no dejaran este mundo sin haberse sentido nunca queridos. Goodall reconoció que ella (como tú,como yo y como muchas tantas otras personas) sería incapaz de hacerlo. En aquel instante supe que tenía una nueva heroína: una chiquilla, hoy mujer, sudafricana anónima a la que me encantaría ponerle algún día nombre y cara.
Jane Goodall cumple 82 años el 3 de Abril y se me ocurren algunas formas fáciles de celebrarlo:
* Leer sus libros
* Unirse a la causa
* Ser un poco más animal para intentar ser mejor persona
HAPPY BIRTHDAY JANE GOODALL!
2. En su casa de Londres conserva a Jubilee, el chimpancé de peluche que le regalaron sus padres cuando contaba con poco más de un año de edad: Qué puedo decir; yo todavía tengo,entre otros, a mi osito Homero,mi conejito Pinky y mi monito Amelio (¡Si,también! ¡Cómo Jane Goodall!).
Cheempo, un simpático peluche solidario con los chimpancés de África. Más información en www.janegoodall.es
3. Un modelo a seguir para las nuevas generaciones, para quienes ha impulsado el programa educativo Roots & Shoots
4. Como muchas grandes personas, es cercana,agradable,positiva y divertida. Inolvidable fue asistir a una de sus conferencias en la Universidad de Barcelona allá por la primavera del 2006. Cuando Goodall entró en la aula todo el mundo se alborotó y se formó tal enjambre humano a su alrededor que tardó varios minutos en llegar a la mesa. La gente la felicitaba, la fotografiaba,le pedía dedicatorias en los libros; y la veías allí, tan menuda y sencilla pero transmitiendo a la vez una inmensa fortaleza. Todos estábamos muy emocionados. Recuerdo especialmente a una chica que no tendría más de 18 años que rompió a llorar nada más verla, yo lo hice al escuchar las últimas palabras de su emotiva conferencia. Cerca de mi había un cámara de televisión y claro, el buen hombre aprovechó la oportunidad.(Gen, has salido en el telediario con unos lagrimones... No habíamos visto nada igual desde la Infanta Elena en la inauguración de las Olimpiadas de Barcelona).
5. "Yo no podría hacerlo" Durante la mencionada charla en Barcelona, Goodall nos contó una historia que me impactó y que permanecerá en mi memoria para siempre. En Sudáfrica existe una población escandalosamente elevada de perros sin hogar que malviven en las calles y que son capturados y sacrificados por las autoridades sin miramientos. En un viaje a Ciudad del Cabo, Goodall conoció a una niña de trece años que había decidido ayudar a estos desgraciados canes de la única manera que podía: dándoles amor. La muchacha iba a la perrera y pasaba quince minutos con cada perro antes de que lo sacrificaran. Los acariciaba, les hacía mimos, los abrazaba para que por lo menos no dejaran este mundo sin haberse sentido nunca queridos. Goodall reconoció que ella (como tú,como yo y como muchas tantas otras personas) sería incapaz de hacerlo. En aquel instante supe que tenía una nueva heroína: una chiquilla, hoy mujer, sudafricana anónima a la que me encantaría ponerle algún día nombre y cara.
Jane Goodall cumple 82 años el 3 de Abril y se me ocurren algunas formas fáciles de celebrarlo:
* Leer sus libros
* Unirse a la causa
* Ser un poco más animal para intentar ser mejor persona
HAPPY BIRTHDAY JANE GOODALL!
Subscribe to:
Posts (Atom)










