Y no me avergüenzo de ello aunque debería pedir perdón por haber chafado la siesta, puesto de los nervios o alarmado a más de uno. Era verano y necesitaba urgentemente un trabajo de media jornada y lo primero que encontré fue un puesto como telemarketer en un call center en horario de tarde. Mis víctimas eran ciudadanos de Andalucía, Madrid, Baleares y Barcelona, todos clientes de una conocida entidad bancaria a los que tenía que intentar vender una tarjeta de crédito. El hecho de ser ya clientes facilitaba las cosas. Por lo menos me escuchaban al inicio de la conversación. "¿Llamas del banco?¿¿Qué ha pasado??"; "¡No me digas que vuelvo a estar en números rojos!";"Ya que llamas, ¿me podrías decir si me han ingresado ya la nómina?" Por supuesto yo no tenía acceso a los extractos de las cuentas pero eso no lo sabían, tampoco me llamaba Anna Pou * (en telemarketing es común utilizar un nombre ficticio) ni trabajaba en la sede central del banco pero se trataba de que lo creyeran.
"No importa que emplees 15 o 20 minutos hablando con un cliente si al final consigues venderle la tarjeta" decía la supervisora. Yo lo primero lo cumplía a rajatabla, lo segundo, no siempre.A veces me encontraba con personas mayores que se sentían solas y tenían muchas ganas de hablar. Un jubilado de Jaén me dio una charla sobre el cultivo de los olivos y el proceso de extracción del aceite. Una granadina setentañera me habló con añoranza de los años que había vivido en Barcelona y de lo difícil que le resultaba adaptarse de nuevo a la vida en un pequeño pueblo. En ocasiones las historias eran dramáticas.Una abogada me confesó estar sufriendo mal trato psicológico por parte de su marido desde hacía años. En casos como ése y como de empatía voy sobrada, a dios gracias, dejaba de ser vendedora para ser voluntaria del teléfono de la esperanza. Por supuesto también tuve que morderme la lengua - y mucho - en determinados momentos. "No entiendo porqué llama preguntando por mi mujer cuando el cabeza de familia soy yo.Con el único con quién tiene que hablar es conmigo" respondía airado el gañán de turno. "Señor, pregunto por su esposa porque el banco ha decidido ofrecerle A ELLA, A SU NOMBRE una tarjeta de crédito con unas condiciones muy ventajosas"; "¿A mi mujer? ¡No lo entiendo! ¡Si mi mujer pinta menos que un perro en misa!" Desgraciadamente también me topaba con mujeres que me decían - y con orgullo : "No, no, no, yo no quiero tomar ninguna decisión sin el permiso de mi marido". También di con alguno que quería convertir una llamada de telemarketing en una suerte de speed dating "Tengo 23 años, soy moreno y de ojos verdes". Criaturita. La experiencia más surrealista me la proporcionó un señor con el que nada más empezar a hablar me espetó que le encantaba el acento catalán, (¿Eh? ¿Éste quién es?¿Un gracioso? ¿Se está quedando cominigo?) Yo,Anna Pou, muy profesional, hice como si nada y seguí con el guión marcado pero, oh,oh; a medida que hablaba notaba como la respiración de mi interlocutor se volvía entrecortada y respondía mecánicamente a mis preguntas con monosílabos. Yo estaba muerta de vergüenza leyéndole el contrato (le vendí la tarjeta, naturalmente); quién iba a imaginar que un documento bancario fuera tan porno, y me apresuré a finalizar la llamada. Lo que se oyó al otro lado de la línea lo dejo a la imaginación de cada uno. Por otra parte también estaban las señoras celosas que desconfiaban de que una extraña llamara a casa preguntando por su marido. "Soy su mujer. ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres? Lo que tengas que decir me lo dices a mi"; "Oye, tu no serás la del puente aéreo"- ésa debía ser sin duda la esposa del salido de antes. Muchas, demasiadas anécdotas para un sólo mes de trabajo. Os podéis imaginar qué alivio sentí cuando por fin colgué los cascos...
*Anna Pou en realidad no era mi seudónimo
Tuesday, October 27, 2015
Saturday, September 26, 2015
Imagine there´s no countries...
It isn´t hard to do...
Ya de niña,cuando ni la entendía, la adoraba y con los años he seguido adorándola a pesar de que eso de "A brotherhood of man, Imagine all the people sharing all the world" desconcierta mi corazoncito feminista y animalista. ¿Brotherhood of man? ¿Dónde estamos las mujeres en ese mundo utópico que describe Imagine? ¿Y los animales? ¿Qué no compartiríamos también con ellos el planeta? ¿Por qué tengo que buscarle tres pies al gato? ¿Por qué siempre termino comprando cosas con gato? Una camiseta y un bolso artesanal de tela con un estampado muy cuqui de felinos negros son mis últimas adquisiciones.
Imagine no possessions, I wonder if you can... No, no puedo. Me temo que últimamente estoy tirando la casa por la ventana, señor Lennon...
Monday, September 14, 2015
Dedicado a Rompesuelas
#NoAlToroDeLaVega #RompeUnaLanza
Sunday, August 16, 2015
Doble rasero
"Hey, ¿ese no es James Dean?","No, es Benicio Del Toro de joven,¿verdad?" ,"No, es Leonardo DiCaprio" respondo un tanto avergonzada guardando el retrato del ayer baby-faced hoy fofisano actor. No ha sido una buena idea sacar en público una carpeta con dibujos y bocetos de hace quince años. Tampoco lo fue dibujar a un personaje que nunca me ha interesado. Y es que si las cosas no se hacen con mucho entusiasmo no puedes esperar grandes resultados. Quizás lo hice con la intención de regalárselo a alguna amiga a la que le gustaba ese chico con cara de niño repelente.¿Alguien recuerda a DiCaprio de joven adulto? A mi me da la impresión de que es alguien que ha pasado de adolescente a "viejo verde". Si, digo "viejo" sin ninguna connotación peyorativa; como sinónimo de "hacerse mayor"(¿qué hay de malo en ello?) y "verde" por su militancia ambientalista, que todo sea dicho de paso, no resulta muy creíble cuando no escatima en lujos y alquila, por ejemplo, uno de los yates más grandes del mundo para ir a ver el Mundial de Fútbol en Brasil. En la última foto que vi de él, el actor estaba en una playa rodeado por un grupo de chicas todas rubísimas,jovencísimas,delgadísimas y guapísimas, seguramente todas modelo o aspirando a llegar a serlo. El barrigudo y barbudo DiCaprio parecía el prototipo de viejo playboy ricachón playero. En el texto que acompañaba la imagen se hablaba de su buen y envidiable estilo de vida así como del éxito de Leo con las mujeres y de su preferencia por las maniquíes veinteañeras de dorada melena. Imagino que la deslumbrante luz de la fama y tener una cuenta fofisaneada también ayudan a ligar un montón. En fin, dejemos en paz a DiCaprio y a las versiones más jóvenes de Bar Refaeli y hablemos de otras celebrities a las que la cuarentena las ha tratado mucho mejor. Veo en un tabloide británico fotos de la estupendísima Heidi Klum tumbada en la playa en bikini charlando animadamente con su novio Vito Schnabel y un amigo de éste. El artículo y sobretodo algunos comentarios de los lectores son demoledores. Donde yo sólo veo a tres amigos conversando y pasando un momento de relax en la playa, ellos ven a una "mujer mayor encantada de ser el centro de atención de dos toyboys".Alguna lectora se escandaliza de que la supermodelo no esté acompañada de sus hijos (¿es que no ha oído hablar de "custodia compartida" y/o "régimen de visitas", señora? Los niños estarán seguramente de vacaciones con sus respectivos padres) y no se corta en tacharla de mala madre y en decir que los chavales se avergonzarán de ella. ¿Por qué, señora? ¿Por ser libre? ¿Por ser feliz? ¿Por querer ser, aparte de madre, novia, amante, persona? ¿Por salir ,desde hace bastante tiempo, con un hombre interesante, experto en arte, trece años menor que ella? Cierro mi carpeta. Desearía que el machismo y mi espantoso retrato de DiCaprio corriesen la misma suerte que el actor en Titanic.
Subscribe to:
Posts (Atom)




